BOLETIN-EVALUARÁ LA UNAM PROGRAMAS DE MICROCRÉDITOS

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 También realizará estudios al impacto social que generan el Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario y el Fondo de Microfinanciamiento a Mujeres Rurales  La Universidad Nacional firmó dos acuerdos con la Secretaría de Economía para la realización de estas investigaciones  El gobierno, la sociedad e instituciones como la UNAM, no pueden soslayar la urgente necesidad de hombres y mujeres que viven en pobreza, dijo el secretario de Economía, Fernando Canales Clariond  El rector Juan Ramón de la Fuente consideró necesario procurar que con estos programas se logren los mínimos de certidumbre de que se avanza en la dirección propuesta La Universidad Nacional y la Secretaría de Economía (SE) suscribieron dos convenios de colaboración, mediante los cuales la UNAM realizará estudios de evaluación de los resultados de los fideicomisos del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Finafim) y del Fondo de Microfinanciamiento a Mujeres Rurales (Fommur), y sus respectivos impactos sociales. Los dos programas están orientados a canalizar recursos con fines de desarrollo productivo, en el primero de los casos a mujeres de zonas rurales de bajos ingresos que fomenten la inversión productiva y la práctica del ahorro con la generación de oportunidades de auto empleo y de ingresos. El segundo se trata de personas, también de escasos recursos económicos, que manifiesten vocación empresarial. Los acuerdos fueron signados por el secretario general de la UNAM, Enrique del Val Blanco; el director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), Fernando Pérez Correa, y la coordinadora general del Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafim), María del Carmen Díaz Amador. Fueron testigos de honor el rector Juan Ramón de la Fuente; el secretario de Economía, Fernando Canales Clariond, y el director general del Grameen Bank, Muhammad Yunus. Fernando Canales Clariond y Juan Ramón de la Fuente coincidieron en que por medio del trabajo conjunto y complementario entre la Secretaría de Economía y la UNAM, estos programas de microcrédito darán certidumbre y confianza a la población de escasos recursos económicos. La evaluación de la máxima casa de estudios, aseveraron, será un elemento fundamental para corroborar el desarrollo y aplicación de los programas. De la Fuente señaló que de nada sirve anunciar programas si no tienen el impacto esperado o susceptible de ser evaluado, primero, y percibido después por la comunidad. Recalcó que las comunidades beneficiadas o afectadas son las que tendrán el veredicto, por lo que es necesario procurar por lo menos en los objetivos nobles, solidarios y responsables, se tengan los mínimos de certidumbre necesarios de que se avanza en la dirección propuesta. El rector puntualizó el hecho de que la Secretaría de Economía tenga programas de tipo social, los cuales son de la mayor importancia en temas fundamentales como el apoyo a la mujer rural y los microcréditos. Hay muchos programas, gubernamentales y no gubernamentales, bondadosos en su espíritu, generosos en sus recursos y poco eficaces en sus resultados. Es decir, resaltó, para avanzar en el desarrollo se necesita voluntad política, es el inicio, puede dar cierta orientación, pero no basta con ello, porque no es prueba suficiente de que en realidad se avanza en la dirección correcta. Aquí, la Universidad puede jugar un papel importante para dar certidumbre, dar credibilidad a los programas, para evaluar si el rumbo es el correcto y el impacto alcanzado el esperado. Se debe continuar el trabajo con la Secretaría de Economía y otras instancias de los gobiernos federal y estatales, que sea abierto, respetuoso y de confianza recíproca, donde el carácter independiente de los investigadores universitarios se convierte en el ingrediente fundamental de toda la colaboración, destacó. Con esta conjunción, aseguró, hay mayor certidumbre de que los programas puedan llegar a objetivos y metas que se trazaron. De la Fuente reconoció la labor de Muhammad Yunus, por establecer mecanismos, procedimientos y fórmulas que han mostrado su eficacia y eficiencia para dar crédito a quienes no son sujetos de crédito en países con alto nivel de pobreza. Ello, constituye un mérito importante por su creatividad, decisión y voluntad para que esos programas muestren que todos podemos lograrlo a fin de desarrollar las tareas productivas y alcanzar niveles de vida más dignos. Hizo hincapié en el mensaje de esas políticas de equidad, de que ser pobre no necesariamente debe tener otras connotaciones prejuzgadas que lo único que han hecho es acentuar más el círculo vicioso de la pobreza. El secretario de Economía, Fernando Canales Clariond, subrayó que en México y cualquier país del mundo existen estrategias de desarrollo, necesarias, realistas e imperativas, porque millones de hombres y mujeres viven en la pobreza, y carecen de elementos suficientes para desarrollar una vida digna. El gobierno, la sociedad e instituciones como la UNAM, no pueden soslayar esta urgente necesidad. Por ello, se han puesto a trabajar en distintos frentes como los microcréditos, cuyo creador es Muhammad Yunus. Comentó que el fundador del “Banco de los Pobres”, hace llegar el recurso financiero a quienes nada tienen, sino una vida, una ilusión, un sueño y su capacidad de trabajo. Muchos países como México han adoptado este modelo, adaptándolo a cada región. En los gobiernos federal, estatales y municipales, externó, hay muchos fondos, recursos y programas que conllevan al objetivo de hacer llegar el crédito a quien nada tiene; asesoría, orientación, facilitación del proceso organizativo, asociativo y acercamiento a las necesidades de un mercado. Canales Clariond advirtió que no se pueden equivocar. Confió en el éxito de este trabajo, dado que lo realizará la máxima casa de estudios. Esto permitirá que al término del análisis la dependencia gubernamental será mejor. Todos los mexicanos, dijo, quieren trabajar y vivir en un Estado de derecho, que lo conozcan y les sea asequible. Es parte del reto, por lo que esperan mucho del trabajo de la UNAM. En tanto, Muhammad Yunus, comentó que Grameen Bank, instalado en Bangladesh, es propiedad de tres millones de mujeres pobres. El 95 por ciento de ellas estaban en la extrema pobreza. En la actualidad, el 65 por ciento han incrementado sus niveles de vida. El primer préstamo que se da en estos programas, agregó, es muy pequeño, de 35 dólares. A medida que las mujeres incrementan su confianza y saben manejarlo aumenta, siendo el promedio de 200 dólares. Hoy, el préstamo general es de más de un millón de dólares –en moneda de Bangladesh–, otorgado en pequeñas cantidades, con índices de retorno del 99 por ciento. El estudio del impacto de los microcréditos, manifestó, genera confianza en los programas y mayores posibilidades de participación de las personas que lo necesitan. A su vez, el director de la FCPyS, Fernando Pérez Correa, señaló que la desigualdad es uno de los más deplorables y persistentes problemas nacionales. La exclusión y la marginación continúan imperturbables; la injusticia social es un estigma endémico, hoy agravado por la recesión y la política macroeconómica. Mencionó como acierto que la legislación presupuestaria haya asignado a instituciones de educación superior y de investigación la tarea de evaluar el empleo de los recursos públicos en programas, fondos y fideicomisos específicos. La marginación urbana es la expresión de fenómenos múltiples, sostuvo, entre ellos la continúa expulsión de la población campesina, la estrechez del aparato productivo y la insuficiencia de las políticas públicas, en particular en materia de inversión social. Pérez Correa consideró que no es cierto que la población sea el más importante capital, porque no lo valoran así. Es ofensivo, argumentó, el contraste entre el monto de recursos destinados a los equipamientos en cuestiones como aeropuertos y transportación, en comparación con las magras asignaciones económicas a las políticas indígenas o rurales. En esas condiciones, informó, el 25 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, los campesinos, apenas producen poco más del cinco por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Así, dijo, el financiamiento a microempresarios y a las mujeres campesinas intentan dar una respuesta y son acciones bienvenidas. En su oportunidad, la coordinadora general de Pronafim, María del Carmen Díaz Amador, apuntó que según la Encuesta Nacional de Empleo del 2003 hay 25 millones de pequeños negocios de uno hasta cinco integrantes. Los servicios financieros, de crédito y ahorro, anotó, son los mecanismos de apoyo al microempresario. Más del 95% de recuperación son las cifras nacionales de 160 instituciones que en estos momentos dan apoyo de microfinanzas. Hasta ahora, reconoció, no había una medición rigurosa y sistematizada del impacto social de las microfinanzas en el país. Las críticas o voces de apoyo son, al menos en México, producto de la experiencia internacional o percepciones aisladas de individuos o grupos construidas desde su entorno rural. La funcionaria indicó que la firma de convenios es el punto de partida para iniciar una revisión rigurosa de las micro finanzas y sus efectos en las condiciones de los sectores beneficiados. Además, mediante estos acuerdos la Secretaría de Economía se suma a la cultura de la evaluación de las políticas públicas como un método permanente para alcanzar su eficacia y transparencia.

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